Tuesday, March 09, 2010

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Saturday, October 13, 2007

A ver si lo identificamos por ahí

El discurso del privilegio
por Luis Britto García*

Todos los vecinos de mi barrio
duermen siesta.
Pero hay chicos
que golpean puertas
fastidiando.
Piden pan
y no dejan escribir
los mejores poemas
sobre el hambre.

Jorge Montealegre: "Alta poesía"

I

Todos somos café con leche. No hay diferencia social. Quien estudia, llega. No estudia quien no quiere. Este es un país de oportunidades. Todos somos hermanos. Aquí no hay prejuicio. Aquí no hay discriminación. Aquí no hay distancias. Todo el mundo te trata de tú. Todos pueden hacerse ricos. La gente está contenta con lo que tiene. Aquí no hay desigualdad. Los amos quieren a sus esclavos como hijos. Los esclavos quieren como padres a sus amos. El discurso del privilegio es igualitario.

II

Nosotros. Los que nos diferenciamos de los otros. La gente. La gente pensante. Los pocos. Los pocos y selectos. Los pocos que sólo somos comprendidos por poquísimos. Los que no somos comprendidos. Los que no nos dirigimos a todos. Los que no permitimos que nadie se nos dirija. Los que no tenemos interlocutores válidos. Los que sabemos hablar. Los que sabemos hablar inglés. La meritocracia. La crema. La última cola del desierto. Los que somos publicados en los sitios adecuados. Los que copamos las instancias de legitimación. Los que manejamos los instrumentales del discurso. Los que ejercemos la veridicción. Los que dominamos las ciencias del lenguaje. Los que monopolizamos los términos. Los que no necesitamos las palabras. Los que nos expresamos con propiedad. Los que nos expresamos con la propiedad. La gente de los medios. La gente de medios. Los únicos que podemos hablar. Los únicos que debemos hablar. Los únicos. El discurso del privilegio monopoliza el privilegio del discurso.

III

El pueblo está callado. Calma y cordura. Aquí nos queremos todos. Nadie abriga resentimientos. No hay motivos de conflicto. Aquí nunca pasa nada. Ningún escándalo dura tres días. Se acaba la fiesta y todo el mundo a su casa. Somos pura bulla. Todo se negocia. El venezolano olvida. No hay mal que dure cien años. Mientras el palo va y viene, las espaldas descansan. Este es un pueblo sano. Todo se perdona. La conflictividad es inventada por agitadores de oficio. El discurso del privilegio es ataráxico.

IV

Pobre, economiza. Explotado, produce. Hambriento, ayuna. Tiranizado, obedece. Oprimido, resígnate. Analfabeto, ignora. Humillado, humíllate. Amordazado, cállate. Manso, acobárdate. Despojado, sacrifícate. Encadenado, aquiétate. Olvidado, bórrate. Incomunicado, aíslate. Alienado, globalízate. Marginado, exclúyete. Enfermo, muérete. Desposeído, defiende lo que no tienes. Víctima, inmólate. Sacrificado, comparte el sacrificio. Sin tierra, desterritorialízate. Desesperado, no caigas en la tentación de la esperanza. El discurso del privilegio desalienta a quienes no tienen nada, salvo la esperanza, a favor de los que tienen todo, salvo esperanzas.

V

Después. Más tarde. Más adelante. A posteriori. Mañana. En la otra vida. No hay prisa. Los grandes proyectos deben meditarse en calma. No hay que quemar etapas. Tras la formación de ciudadanos. Tras el proceso civilizatorio. Tras la formulación del proyecto. Tras la creación de vanguardias ilustradas. Tras la necesaria acumulación de capitales. Tras la industrialización. Tras la formación de una verdadera clase obrera. Tras la modernización. Tras el desarrollo. Tras la integración de las élites. Tras la unificación por la guía eclesial. Tras la globalización. Tras la aplicación integral de los paquetes económicos. Tras la inserción en el mercado internacional. Tras la renuncia a la esperanza. El discurso del privilegio es postergatorio.

VI

Siempre habrá pobres y ricos. Siempre habrá privilegiados. Siempre se heredará la propiedad. Siempre se heredará el poder político. Las leyes de la economía de mercado. Las leyes de la evolución. Las leyes de la genética. Las leyes de la vida. La ley del triunfo de la civilización sobre la barbarie. La ley del triunfo de la raza superior. La ley del Talión. La ley del revólver. La ley del más fuerte. El discurso del privilegio se confunde con la ley natural. El discurso del privilegio se confunde.

VII

El venezolano es flojo. El venezolano es desordenado. El venezolano es impuntual. El venezolano es derrochador. El venezolano es atrasado. El venezolano es incumplido. El venezolano es machista. El venezolano es autoritario. El venezolano es vulgar. El venezolano es rentista. La patria huele a nigua. Este es un país de mestizos. Negros. Indios. Zambos. Bembúos. Camisas de mochila. Gentuza. Desdentados. Zarrapastrosos. Alpargatúos. Pata en el suelo. Malandros. Vándalos. Bestias. Monos. Primates. Micos. Macacos. Chimpancés. Niches. Pelomalos. Tierrúos. Turba. Escoria. Horda. Chusma. Especimenes. Ralea. Jauría. Bandas. Lumpen. El discurso del privilegio en cuanto califica se descalifica.

VIII

No debemos pronunciarnos pero me pronuncio. Renunciemos a la opinión, pero opino. Es vacuo condenar o absolver, pero condeno. Envolvámonos en el silencio mientras grito. Abstengámonos del debate mientras debato. No militemos, al tiempo que milito. Aborrezcamos tomar partido pero tomo partido. Alejémonos de todo bando pero únete al mío. No participemos, pero participo. No juzguemos, pero sentencio. No nos pronunciemos, pero repruebo. No adhiramos a ideologías, pero me cuadro. No me manifiesto, pero censuro. No polemizo, pero veto. No admito directrices, dogmatizo. No me adelanto, pero voy con el Adelantado. Amparémonos en la legalidad para el golpe de Estado. Yo no lancé el paro, sino que se me fue de las manos. Yo no fui, pero siempre he sido. No soy ni lo uno ni lo otro, sino todo lo contrario. El discurso del privilegio tira la piedra y esconde la mano.

IX

Todos somos culpables. Aquí nos conocemos todos. Aquí nadie es inocente. Nadie puede tirar la primera piedra. Todos tenemos rabo de paja. Todos tenemos tejado de vidrio. Tiburón se baña pero salpica. Somos una sociedad de cómplices. El discurso del privilegio es chantajista.

X

Mi único verso. Mi cuento único. Mi único ensayo. Mi perfume único que sólo se vende en frasco microscópico. Mi único estudio sobre el estudio de Mengano sobre el estudio de Zutano sobre Octavio Paz. Mi talento único que no condesciende a plasmarse en la imperfección de la obra. Mi única obra que jamás condescenderá a mostrarse. Mi silencio único cuidadosamente administrado. Mi único silencio que no debe ser interpretado como silencio únicamente. El discurso del privilegio es estéril.

XI

Mi beca. Mi subsidio. Mi instituto. Mi ascenso. Mi decanato. Mi rectorado. Mi senaduría. Mi diputación. Mi museo. Mi juzgado. Mi agregaduría. Mi embajada. Mi ministerio. Mi pensión. Mi dividendo. Mi National Endowment for Democracy. Mi Club. Mi cenáculo. Mi rosca. Mi círculo. Mi periódico. Mi canal. Mi programa. Mi apellido. Mi familia. Mi herencia. Mi clase. Mi whisky. Mi restaurante preferido en París. Mi receta. Mi chef. Mi estilista. Mi sastre. El discurso del privilegio es tarifado. Si todos toleraran el privilegio, no habría que encomiarlo. Si nadie amenazara el privilegio, no habría que defenderlo. El discurso del privilegio surge ante la amenaza contra el privilegio, y su intensidad es directamente proporcional a esa amenaza. El único fruto del privilegio es su discurso. Sus víctimas producen todo lo demás.





ok Chavez se pasa

Si, es cierto, Chávez se pasa. Es difícil demostrar que en Venezuela como buen país Latinoaméricano era y es gobernado por élites que decidian y deciden cosas por los otros. Suena como una loca teoría conspirativa, lo sé. Pero creo que es verdad que esos banqueros y gente del petróleo obteniendo privilegios y comprando muchas cosas.

De una forma u otra bloqueando la construcción de un "proyecto nacional" más inclusivo que al menos usara los recursos comunes (o sea las finanzas públicas) en mitigar los sufrimientos de estar en una situación social de desventaja, dar más oportunidades de saber, estar saludable, comprar cosas, sentirse importante que puede decidir y no estar totalmente susceptible a los embates del mercado, de un patrón, de los deseos de un Dios cruel y cerca o lejano según uno sea evangélico o no. Parece que es más fácil unirse para lograr esto cuando hay una figura carismática y medio loca como Chávez. Pero se pasa no.

Tuesday, September 18, 2007

"Happy meals" revolucionarios

Sin duda el Presidente de Venezuela Hugo Chávez ha dado de que hablar en estos últimos años. Cada palabra que sale de su boca y cada toma de decisión suya son motivos de discusión y, como todo gobernante, tiene sus defensores y opositores, cada cual apoyándole o criticándole desde su peculiar punto de vista.

Entre los planes de gobierno del Presidente Chávez, está el siguiente:

“Chávez amenaza a escuelas

CARACAS (AP) .- El presidente Hugo Chávez amenazó ayer con cerrar o nacionalizar cualquier escuela privada que se niegue a enseñar los lineamientos de su gobierno socialista.”


(Lean el resto de la historia)

Estas intenciones, aparentemente, no son nada nuevas. Hace unos meses, conversando con un amigo venezolano, este tema salió a relucir. Según mi amigo me explico las intenciones de Chávez son las de modificar los libros de historia, dando un nuevo inicio a la historia de Venezuela. ¿Quieren adivinar desde que época del tiempo se empezará a reescribir la historia de Venezuela? Bueno, según mi colega, dicha historia empezará en el momento en el que Chávez se convirtió en el presidente del país.


Dadas estas consideraciones, cabe hacerse las siguientes preguntas: ¿por qué meterse con las escuelas privadas? ¿Escuelas donde los padres deciden invertir su propio dinero, donde los padres deciden qué clase de educación quieren para sus hijos e hijas? ¿Por qué imponer arbitrariamente la educación que el Poder Ejecutivo desea en etapas de la infancia donde cualquier infante se presenta susceptible ante cualquier idea que se le trate de inculcar?

Pero mientras tanto, en lo que se resuelve el caso…


Tuesday, September 11, 2007

Entre el dicho y el hecho

Claro que hay gente que canta sobre cosas que a mi no me gustan. No puedo encontrar algo más desagradable que oír a alguien vanagloriarse de reducir a otra a una cosa o de caerle a tiros porque tiene una sobredosis de testosterona y rima mejor o algo así. Mal para mí que de eso trata mucha música popular. Y qué entonces? De alguna forma hay que cruzarse por la calle con gente que piensa y vive diferente a uno, aunque pretendamos que porque accidentalmente compartimos una demarcación política no es así. Hay que vivir juntos, usar las mismas calles, compartir en una comunidad, no sé si tener un Estado, pero si lo tenemos, decidir hasta donde llegan los límites en que aceptamos ejerza el poder de coerción y ser coherentes aunque hagamos muecas al oír una canción obscena.

Sí, la gente vive y hace cosas malas, odia, hiere, usa drogas, tiene sexo desenfrenado y esto aparece en las películas, en las música, en los libros a veces con un propósito de educación moral (claro que todo el que se fuma un joint va a terminar en Hogares Crea) otras presentadas de una forma tan positiva que nos puede parecer peligrosa (Natural born killers…). Y qué entonces?

Es obvio que el arte es reflejo de la vida, a veces de sus aspectos más oscuros. Y qué hacemos? le damos el monopolio al Cardenal y a un grupo de doñas en una comisión designada por el Presidente para decidir que es lo suficientemente lindo para ser divulgado de forma masiva? Ser hipócritas y pretender un consenso sobre lo bueno y lo malo aunque en la noche vayamos a una cabaña? Hay que ver si la censura basada en las creencias morales de unos cuantos que creen ser tan iluminados para saber que es mejor para los demás es coherente con un país libre que supuestamente queremos construir. Sobre todo, en una sociedad cada vez más diversa y en la que tanta gente va a Madrid un mes y vuelve sintiéndose más europeo que dominicano.

Supongamos que ya hemos decidido que hay cosas que son indeseables y por ende, ilegales. En ese caso, es comprensible el miedo del arte cuyo mensaje glamorice ciertas conductas o siquiera las describa. Da miedo, pero la verdad es que quien haga daños a otros debe responder por sus actos y punto. Nuestra condición humana no nos permite medir con exactitud el trecho entre el dicho y el hecho. No sabemos si hablar sobre algo "malo" (digamos ilegal) es una es pura catarsis o hasta que grado puede servir de reforzamiento de una conducta antisocial. Simplemente no lo sabemos.

Mientras tanto, uno trabaja en una emisora, a la gente le gusta una canción y uno no se puede difundir sin exponerse a represalias del Estado. Una Comisión decide que es “aceptable” divulgar por un medio de comunicación masiva y no el público. Aún nos queda pendiente cuestionar si esa autoridad es congruente con una sociedad verdaderamente democrática. Si censurar la música en nombre de la "moral y buenas costumbres" contribuye a desarrollar un país en la que cada uno responda por sus actos y al mismo tiempo pueda elegir sin la interferencia de un grupo de iluminados en una Comisión, incluso, si quiere escuchar una canción en la que el Lápiz habla de forma jocosa de lo bien que lo pasa fumando mariguana y reírse. Sospecho que no pero quizás hay que darle de nuevo una revisadita a la Constitución.

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Thursday, September 06, 2007

Censurando el género

Durante las últimas dos semanas se desató una polémica entre nuestra Dirección General de Control de Drogas y la Procuraduría General con motivo de las consecuencias de la difusión del reggeaton en las estaciones de radio y otros medios de comunicación, acusando al mismo de incitar al consumo de drogas, al sexo y a la violencia. Para evitar estos males que inundan los oídos de Santo Domingo, ambas instituciones, o al menos sus dirigentes principales, proponían la censura de aquellos temas que exaltaban la violencia, consumo de drogas y demás raíces de la maldad. Todo en búsqueda de una nación mejor, al menos uno supone.

En lo que a la música respecta, particularmente mi gusto se inclina hacia algo más roquero, así que no vengo realmente a defender el género porque sea mi favorito. Tampoco vengo a defender a aquellos músicos (o artistas) que se ven particularmente afectados por estas prohibiciones, como lo son Jo-A, El Lápiz Conciente y algunos panas más que suenan muchísimo en la radio. Lo que no puedo evitar cuestionar es el hecho de que se quiera controlar aquellas cosas que queremos escuchar.

Y es que el arte imita a la vida, no lo contrario. La razón por la que estos intérpretes dicen lo que dicen en sus canciones es porque esa es la realidad en la que viven, han vivido y de la que probable sepan mucho más que yo. Las autoridades no pueden tapar el sol con un dedo y negar que estas cosas no estén pasando. En la realidad hay una cloaca, y jiede muchísimo, y las autoridades se hacen las chivas locas. Peor aún, tratan de silenciar esas voces que indican la dirección en la que se encuentra el bajo.

Por otro lado, veamos las causas por las cuales se quiere censurar el reggaeton: el atentado a las buenas costumbres, las letras incitan a las drogas y al sexo, que uh que ah… Respecto a las buenas costumbres, hace par de años se censuró un merengue que hablaba de irse a una cabaña con una jevita escondido de los cónyugues. Se baneó tal tema, sin embargo no creo que el porcentaje de personas que engañan a sus parejas haya disminuido. De nuevo, la misma cantaleta: se refleja un hecho de la realidad, por lo que la música no es capaz (hasta por donde sé por lo menos, porque tampoco soy psicólogo) de influir en una persona a que cometa una acción. Si se expone una acción a través de cualquier medio artístico es porque dicha acción ya está presente en la realidad.

Otro de los argumentos es uno de los más viejos y no es exclusivo a este género: la incitación a las drogas y al sexo. Cuestiónese usted: ¿Qué lo incita a estar apretuja’o con su jevito o jevita? La respuesta es muy sencilla: ser humano y tener un pene (en caso de ser macho masculino) o vagina (en caso de ser una hembrita). No busque más nada que no lo va a encontrar.

En cuanto al argumento de las drogas, creo que Control de Drogas y el Procurador deberían ir un día de estos a Caribbean Sun y darse un bonche de esos como el de Danny Tenaglia, tomarse par de Ciclones, darse la onda de música electrónica y darse cuenta de algo: casi toda la música que se pone en un bonche no tiene letras, pero muchas de las personas que van a esos bonches se meten pastillas como que no hay mañana. Entonces pregunto: ¿cómo es que to’ eso’ tíguere se meten su vaina si no hay letras detrás influenciándolos? Yo no tengo la respuesta para eso, porque pueden existir diversas razones por las cuales alguien se meta sus pastillas u otras hierbas y sustancias, no solamente la música. ¿Es culpable el reggeaton entonces de estos males? ¿Suena acaso en estos bonches la música de Jo-A y El Lápiz, de tal forma que la gente se sienta obligada a consumir drogas?

La gente tiene opiniones y puede expresarlas como quiera, bien. ¿Las autoridades dicen que el reggaeton incita a las drogas? Que presenten pruebas contundentes (y científicas, porque no somos locos, algo que se pueda comprobar) de que es así, y serán escuchados. Pero a la ley no se acude por sospechas. De mi parte, no obstante, le doy este consejo: no deje que nadie le diga que escuchar, porque si las autoridades le dicen que cierta música le hace mal porque lo induce a hacer cosas que usted no quiere, le están diciendo que es un ESTÚPIDO que no tiene capacidad de pensar.

Sunday, January 14, 2007

Big Brother